"La Hicken" y las pandemias

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Por Mariano Andrés

Técnico en Jardinería

Docente de la institución

El año 1914 es considerado para muchos, un punto de viraje en la historia. Para la comunidad educativa local y más precisamente para los amantes de los espacios verdes y la botánica, fue el inicio de una era diferente en la formación de especialistas. Comenzaba a funcionar la Escuela Técnica Hicken.

Ese temprano comienzo en el siglo XX, le permitió a esta institución atravesar diferentes contextos sociales que marcaron y modificaron a nuestra sociedad.

Por ejemplo, cuando en octubre de 1918 la Gripe Española entró por el puerto de Buenos Aires, encontró en las condiciones ambientales y las características demográficas una combinación favorable para su propagación.

En una entrevista al pedagogo José B. Zubiaur mencionaba lo siguiente: "Lo ya decretado por el ministerio respectivo y la generalidad de la epidemia reinante, así como los trastornos que ocasionan en los hogares estas situaciones azarosas e indecisas, prueban la necesidad de cerrar los colegios" (La Nación, 2/11/1918).

Y eso fue precisamente lo que sucedió. Además de evitar reuniones en lugares cerrados, se suspendieron las clases en escuelas primarias y secundarias, se prohibieron los espectáculos públicos, se clausuraron music halls y circos. "La Hicken cerró su puertas".

En el año 1956 una nueva enfermedad marcó una generación. El gran brote de poliomielitis generó desesperación en la población. Se impusieron cuarentenas selectivas, mientras las camas del Hospital Muñiz estaban desbordadas.

Las escuelas cumplieron un papel importante. Cuando se comunicó al mundo que la vacuna creada por el doctor Jonas Salk era efectiva y se logró importarlas, se asignaron 44 escuelas para la inmediata aplicación de las vacunas.

La erradicación definitiva ocurrió recién en 1984. Argentina se transformó en el primer país libre de polio en América latina.

Los años transcurrieron hasta que en 2009 la Organización Mundial de la Salud elevó al nivel 6 la alerta por la influenza A H1N1, conocida inicialmente como Gripe Porcina. En Argentina, el primer caso importado ingresó al país el 28 de abril de 2009.

Las clases fueron suspendidas por espacio de 15 días, como medida para evitar la propagación de la misma y para el mes de agosto de 2010 se anunció su fin.

Desde mediados de marzo de 2020, "La Hicken", como toda la sociedad mundial, atraviesa por otro período de fragilidad sanitaria, en medio de lo que hasta el momento es la cuarentena más larga de la historia.

Sin embargo, continúa viva. A diferencia de pandemias y epidemias anteriores, donde los ciclos lectivos se daban por perdidos, la tecnología ha hecho posible que la formación de especialistas en la materia siga adelante.

"La Hicken" está convencida de que "perder es no aprender, perder es no enseñar". Por lo que reconoce el esfuerzo de docentes y alumnos, que poniendo en valor sus recursos personales, han continuado asumiendo el desafío de continuar aprendiendo, de continuar enseñando.

Al considerar esta historia de superación, vale hacer una reflexión final, adaptando los versos de la canción popular El Tempano y así poder afirmar: "La Hicken vive para no perder".